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Iglesias de Santiago de Chile

El centro de la capital chilena alberga majestuosos templos que representan un gran atractivo arquitectónico para los turistas que visitan la ciudad. Las iglesias de Santiago de Chile comprenden uno de los patrimonios histórico, cultural y religioso más trascendente de la república. Además de las iglesias, en la región metropolitana existen importantes atractivos religiosos que exceden la presencia de estos edificios: monumentos, santuarios, templos, conventos, entre otros

Iglesias de Santiago de Chile

El centro de la capital chilena alberga majestuosos templos que representan un gran atractivo arquitectónico para los turistas que visitan la ciudad. Las iglesias de Santiago de Chile comprenden uno de los patrimonios histórico, cultural y religioso más trascendente de la república. Además de las iglesias, en la región metropolitana existen importantes atractivos religiosos que exceden la presencia de estos edificios: monumentos, santuarios, templos, conventos, entre otros. Cada uno de estos lugares representa un punto de especial interés para los visitantes de Santiago.

Iglesia del Santísimo Sacramento
La Iglesia del Santísimo Sacramento es una de las edificaciones de más valor arquitectónico de la ciudad. Conocida también como Los Sacramentinos, esta magnífica estructura se emplaza en la intersección de Santa Isabel y Arturo Prat. La administración del lugar está a cargo de la Congregación del Santísimo Sacramento, creada por San Pedro Julián Eymard a mediados del Siglo XIX.

El estilo que presenta el edificio ofrece rasgos de la primera Iglesia del Sagrado Corazón de París. Diseñada bajo influencias romano-bizantinas, la estructura fue levantada por Ricardo Larraín Bravo a comienzos del Siglo XX. La cripta de una de las más hermosas iglesias de Santiago de Chile fue habilitada en 1919; recién en 1931 se entregó el lugar para su uso parcial.

El interior de la Iglesia del Santísimo Sacramento está conformado por los confesionarios y el púlpito, ambos fabricados por Padres Salesianos, al igual que la sillería utilizada por el coro y los bancos alternados a lo largo y ancho del espacio central. Por lo general, las iglesias de Santiago de Chile tienen abiertas sus puertas a todo público, aunque se trate de una visita turística, no religiosa.

Iglesia de San Agustín
La Iglesia de San Agustín se sitúa sobre la esquina de Calle Estado y Calle Agustinas, en el centro del casco urbano de la metrópolis. En el interior del edificio se observan tres naves paralelas divididas por columnas resistentes que sostienen los arcos de medio punto, característicos de este tipo de construcciones. El presbiterio y el coro se ubican sobre un arco coral de hermoso diseño, mientras que la nave central denota las influencias coloniales en su estilo.

San Agustín es una de las más antiguas iglesias de Santiago de Chile; edificada en 1608, es la segunda que se construyó en la ciudad. Uno de los tesoros más preciados de la capital se alberga en el interior del lugar: el Cristo de Mayo. Esta prestigiosa escultura colonial es una de las imágenes que despierta más interés en los residentes que disfrutan del patrimonio histórico y cultural de Santiago; el autor de esta obra es desconocido hasta el momento.

Luego de las reformas que se le realizaron en 2004, la iglesia presenta una óptima luminosidad sobre la nave central. Esto fue posible gracias a la restauración del maravilloso vitral que se sitúa en el techo del edificio. Además, a partir de ese momento, los turistas que visitan una de las mejores iglesias de Santiago de Chile tienen acceso a distinguidas obras de ilustres maestros chilenos, como Benito Rebolledo.

Iglesia de San Francisco
La Iglesia de San Francisco representa un patrimonio histórico de gran importancia para la ciudad. Su edificio es uno de los pocos que se conservan de los que se construyeron durante el siglo de la fundación de la ciudad. La primera iglesia de Santiago fue construida por la orden franciscana a partir de 1572; sin embargo, las personas que llevaron adelante las diferentes obras eran indígenas dirigidos (¿o dominados?) por los frailes de la orden. Esto ocurrió en la edificación de todas las iglesias de Santiago de Chile durante esos años.

Más adelante, se diseñaron dos claustros para religiosos que serían ampliados con el paso de los años. Allí se instaló una enfermería gracias al aporte de particulares. Este dinero permitió también instalar pequeñas capillas sobre los laterales de la Iglesia de San Francisco.

Las instalaciones se mantuvieron en pie a pesar de los distintos terremotos que sacudieron sus cimientos. Sin embargo, a lo largo del tiempo se le han efectuado diversas reparaciones y remodelaciones. La actual torre del edificio pertenece al Siglo XIX y fue obra de Fermín Vivaceta. Este distinguido arquitecto colocó un reloj en ese sector. A comienzos del Siglo XX, se demolieron los claustros internos de la iglesia para permitir la extensión de las calles Londres y París. Como se puede apreciar, las grandes iglesias de Santiago de Chile eran aún más "grandes" que ahora.

En la actualidad, en las instalaciones de la Iglesia de San Francisco funciona el Museo Colonial. En su interior se exhiben más de 40 lienzos que cuentan la vida de San Francisco. Estas exclusivas obras fueron realizadas en Perú, en 1684. Además, en el altar mayor se sitúa la imagen de la Virgen del Socorro, objeto de gran admiración durante la etapa colonial del país.