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El rafting en Santiago de Chile es considerado por los expertos como uno de los más atractivos de Latinoamérica. Las cualidades de las denominadas Aguas Blancas permiten que los ríos se consideren de clase mundial. A lo largo del país, los ríos que generan más adrenalina son el Futaleufú y el Bío-Bío. Este binomio cuenta con una calificación clase V; el resto de los cauces principales oscilan entre la clase III y clase IV.
Rafting en Santiago de Chile
El rafting en Santiago de Chile es considerado por los expertos como uno de los más atractivos de Latinoamérica. Las cualidades de las denominadas Aguas Blancas permiten que los ríos se consideren de clase mundial. A lo largo del país, los ríos que generan más adrenalina son el Futaleufú y el Bío-Bío. Este binomio cuenta con una calificación clase V; el resto de los cauces principales oscilan entre la clase III y clase IV.
En ríos con otros valores (caudales más calmos), familias enteras se vuelcan a la actividad. De esta manera, se observa cómo el rafting en Santiago de Chile brinda una amplia gama de posibilidades para ser practicado. Las personas tienen a su disposición un paisaje maravilloso, mientras se trasladan de manera descendente por el río. Este panorama se presenta en casi todo el territorio nacional.
Debido a los peligros que conlleva realizar rafting en Santiago de Chile, este deporte extremo es ofrecido por operadores turísticos y agencias que cuentan con el equipamiento necesario. De este modo, la práctica se puede desarrollar atendiendo a los estándares de seguridad. Aunque se realice la travesía con un guía especializado, se recomienda tomar ciertos recaudos antes de iniciar la bajada; tome conocimiento sobre cómo proceder en caso de caer al agua, como así también si un compañero de viaje solicita auxilio.
El rafting en Santiago de Chile presenta en el río Maipo un grado de dificultad que alcanza el nivel IV; en otras regiones de Chile, hay caudales con grandes dificultades, llegando al nivel VI. Estos ríos deben ser navegados sólo por personas experimentadas. Para evitar imprevistos, se recomienda revisar detenidamente el nivel de dificultad de cada río; atendiendo a las capacidades de la persona se tiene que escoger un determinado grado de complejidad.
Las condiciones psicológicas y físicas de los interesados en realizar rafting en Santiago de Chile deben ser óptimas; si la persona presenta alguna anomalía temporal o permanente deberá abstenerse de practicar este deporte. Además, resulta imprescindible saber nadar, aun si se porta un chaleco salvavidas.
Clasificación de los ríos (grados de dificultad)
Clase I
Es un trayecto que puede atravesarse fácilmente. La velocidad del agua es rápida, pero las olas son pequeñas. Los obstáculos son detectables desde lejos y pueden superarse sin ningún inconveniente. En caso de que alguien caiga al agua, los métodos de rescate pueden ejecutarse sin ningún contratiempo. Los peligros para nadadores son escasos.
Clase II
Es un nivel ideal para principiantes con buenas condiciones físicas. Sus rápidos se emplazan en cauces amplios que no requieren exploración previa. Al igual que los ríos de Clase I, los obstáculos se divisan fácilmente, pero su tamaño suele ser superior, demandando algunas maniobras evasivas. El peligro para los nadadores es casi nulo y, por lo general, no se necesita de ayuda de la delegación.
Clase III
Los ríos Clase III son de nivel intermedio. Los rápidos presentan olas irregulares pero moderadas; son difíciles de atravesar y tienen las cualidades para hundir una canoa abierta. En ciertos puntos del trayecto se requiere de maniobras complejas para que la balsa se mantenga en la posición correcta. Si bien se presentan sifones y grandes olas, éstos están claramente a la vista. Aquellas personas que nunca hayan navegado por un río de Clase III deben realizar una exploración previa. El auto salvamento es fácil, pero suele necesitarse de la ayuda del resto del grupo para evitar nadar grandes distancias; en estas corrientes las aguas alejan a los caídos rápidamente.
Clase IV
Es un nivel para profesionales. Se requiere un control permanente de la embarcación en estas aguas poderosas, aunque predecibles. Los hoyos y olas precisan ser evitados para que la balsa no se voltée. Una adrenalina considerable comienza a experimentarse en los ríos Clase IV. Se necesitan varias salidas rápidas hacia las aguas apasibles antes de iniciar maniobras complejas; allí se podrán explorar las características del río próximas al punto de descanso. El nivel de peligro de lesiones oscila entre moderado y alto. El auto salvamento es casi imposible, resultando imprescindible la ayuda del resto del grupo.
Clase V
Este tipo de río debe ser navegado sólo por expertos. Los rápidos son muy largos, sin obstrucciones y con un caudal muy violento. Los hoyos y las olas grandes no se pueden evitar. Existen grandes caídas con caminos complejos y demasiado complicados. Se requiere de un estado físico de excelencia, resultado de trabajo diario. Si bien la exploración previa es obligatoria, existen algunos ríos de Chile en los que no se puede realizar. El rescate se presenta muy dificultoso, incluso para los más experimentados.
Clase VI
Es el más extremo de los niveles. Este tipo de ríos simboliza los extremos de peligro, dificultad e impredictibilidad. En estos trayectos no se pueden permitir errores; las consecuencias son graves y el rescate implica una actividad de enorme peligro. Estos ríos deben ser navegados sólo con un cierto nivel de agua y atendiendo a una serie de recaudos.
Ríos para practicar rafting en Santiago de Chile
Río Maule
. VII Región del Maule. Durante la primavera. Clase III.
Río Claro
. VII Región del Maule. Ubicado en la Reserva Nacional Radal 7 Tazas.
Río Maipo
. Región Metropolitana. A 22 kilómetros del caserío Guayacán. Durante la primavera y verano. Clase III y IV.
Río Teno
. VII Región del Maule. Durante la primavera. Clase III.




